Escuela Argentina de Inventores

Aprendizaje para la Creatividad Tecnológica hacia un nuevo paradigma pedagógico.
(Reseña, evolución y propuesta pedagógica de la Escuela Argentina de Inventores)

Por Eduardo R. Fernández, Director de la EAI.

Introducción

No resulta habitual, y no es en ningún caso fácil, hacer experimentos en educación, ya sea por problemas presupuestarios, por falta de personal, o por no contar con la autorización y apoyo de las autoridades educativas.

Experimentar tiene sus riesgos, y más cuando están involucrados seres humanos como sujetos principales de la experimentación, de ahí la marcada renuencia y los excesivos reparos o sospechas que la mayoría encuentra ante las nuevas propuestas educativas.

La presente reseña tiene por objeto detallar las experiencias, los objetivos, las actividades y los resultados de la Escuela Argentina de Inventores (EAI), entre los años 1990 y 2005.

Se trata de un modelo pedagógico sencillo, casi artesanal, que ha sido aplicado con éxito durante 15 años, en el ámbito propicio de libertad y comprensión que encontramos en la Escuela Del Sol, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y al permanente apoyo de su dueña Mariana Biro, la hija de Ladislao José Biro, el inventor del bolígrafo.

Este modelo pedagógico ha planteado un nuevo paradigma que desafía y cuestiona a muchos de los supuestos y modelos educativos vigentes en todo el mundo, y que pese a su sencillez y escala artesanal ha demostrado su efectividad.

Si bien nuestra propuesta pedagógica se centra en un aula, y con reglas básicas propias de cualquier ámbito educativo no hizo ni hace falta citar, invocar o aplicar lo que ya todos han escuchado y leído en los ámbitos académicos, casi hasta el cansancio, y sin ningún espíritu crítico; desde las teorías más difundidas de Comenius, Pestalozzi, Montessori, Dewey, Vigotski, Piaget y Paulo Freire, o las escuelas de vanguardia como la de A.S. Neill con su Summer Hill, y otras.

Todo se inició cuando en 1980, comencé a organizar clases de “Heurística” (el arte de la invención), como un taller no oficial, de asistencia voluntaria y fuera del horario escolar, en una prestigiosa escuela industrial, el ENET N°1 “John F. Kennedy, de Lanús, Pcia. de Buenos Aires, con alumnos de 3°, 4° y 5° y 6° año, que asistían en forma voluntaria.

Las clases duraban dos horas, una vez por semana, concurrían alrededor de 20 alumnos, y no había un programa fijo, sino que todo transcurría a partir de charlas casi espontáneas en base a mi propia experiencia como inventor y al permanente interés y curiosidad de los alumnos por intentar mejorar y/o inventar, como una respuesta a problemas o necesidades técnicas.

Durante las clases se planteaban problemas técnicos específicos y se discutía las mejores estrategias y opciones para resolverlos, se dibujaba, se modelizaba y se probaban los resultados, donde todos los participantes aportaban sus opiniones, objeciones o sugerencias.

Esta experiencia se llevó a cabo en forma no sistemática e intermitente hasta el año 1989; en 1990, y viendo la necesidad de sistematizar este incipiente modelo pedagógico, presenté la propuesta a Mariana Biro, quien generosamente nos facilitó las aulas de la Escuela Del Sol, donde los días Sábado comenzamos las primeras clases de la Escuela Argentina de Inventores, con cinco alumnos, todos hijos de colegas inventores, que mostraban un gran interés por inventar, seguramente como resultado del estímulo que representaba para ellos ver a sus propios padres abocados a esa tarea.

Desde entonces han pasado por nuestro “aula-taller” más de 600 alumnos y los cursos regulares han estado dirigidos a niños y adolescentes entre los 6 y los 16 años, con un 80% de varones y un 20% de mujeres, y abiertos a toda la comunidad.

Los alumnos más destacados han demostrado tener un mismo perfil psicológico: son altamente curiosos y creativos, independientes, sensibles, inconformistas con lo ya establecido, con facilidad para dibujar, y con facilidad de expresión oral y escrita; pero al mismo tiempo también han demostrado no ser muy buenos alumnos en la escuela tradicional, con ciertas dificultades de adaptación al sistema educativo formal.

Todos han llegado a la Escuela Argentina de Inventores (EAI), por propia iniciativa de los padres, al enterarse de nuestras actividades y al relacionar nuestro programa educativo con las necesidades e inquietudes de sus hijos.

La Escuela Argentina de Inventores (EAI), es un programa pedagógico no formal, que ha sido diseñado e implementado con el objetivo de estimular y desarrollar el Pensamiento Inventivo de niños y adolescentes.

Debemos destacar enfáticamente que nuestro programa no está relacionado ni con un club de ciencias, ni con un taller de manualidades, ni con un taller de artes y oficios.

Las clases son abiertas, se llevan a cabo los días sábado de 10 a 12:30 hs, no se toma asistencia, y están básicamente basadas en un clima de libertad, afecto y respeto.

Los objetivos permanentes de nuestro programa son:

  1. 1. Desarrollar el Pensamiento Inventivo a través del aprendizaje por el descubrimiento.
  2. 2. Promover el talento natural de los niños para hacer preguntas, y para manipular objetos que desconocen, con el fin de entrenar su curiosidad e imaginación.
  3. 3. Estimular la capacidad para percibir y resolver problemas en forma original y práctica.
  4. 4. Favorecer el desarrollo de una actitud sensible hacia las dificultades y carencias del mundo que los rodea, siendo capaces de ver en cada problema una oportunidad de cambio positivo.
  5. 5. Fortalecer un sentido solidario en el trabajo grupal, para que los alumnos aprendan a asumir sus responsabilidades con sus compañeros, y con la comunidad en la que viven.

Aprendizaje para la Creatividad Tecnológica

En la actualidad, las clases de la Escuela Argentina de Inventores (EAI), están conducidas por dos jóvenes inventores (ex alumnos de la EAI), de vasta experiencia en la práctica de la actividad inventiva, y también son visitadas regularmente por otros inventores profesionales que concurren para mostrar sus inventos y contar su propia experiencia.

Desde el comienzo de las clases se les aclara muy bien, tanto a los alumnos como a sus padres, que nuestro programa no está relacionado con los programas educativos de la educación formal, aunque puede ser complementario en muchos aspectos.

La diferencia sustancial radica en que en nuestras actividades, estamos más interesados en escuchar a los alumnos y facilitarles su aprendizaje, antes que en enseñarles contenidos, además estimulamos su inclinación e interés por hacer preguntas antes que brindarles respuestas o información sobre las cuales no tienen un interés genuino.

También aclaramos que no enseñamos ni a inventar ni a ser creativos, sino que nuestro propósito es favorecer un ámbito propicio para que los alumnos puedan desarrollar su propio potencial. Este entorno se construye a través de juegos y tareas específicas que les permiten desarrollar su imaginación y creatividad, con la intensidad, el ritmo y el alcance que ellos mismos establezcan. No tenemos ni programas ni contenidos específicos sino que creamos climas y ambientes de aprendizaje permanente y muy diversificado.

Las clases, con no más de 15 alumnos por turno (entre los 6 y los 16 años de edad, y sin división de género o edad), están diseñadas para ser desarrolladas en tres tiempos:

Consignas

Tiempo 1: (20 minutos).

Durante veinte minutos, y con los alumnos sentados en una ronda, el facilitador encargado de coordinar las actividades establece las consignas básicas:

  1. 1. Donde hay un problema hay una oportunidad de cambio positivo.
  2. 2. El mejor invento es el próximo.
  3. 3. Inventar es resolverle problemas a la gente.
  4. 4. Los inventores generan trabajo.
  5. 5. Desarmar no es romper.
  6. 6. Existen inventos tecnológicos: aparatos, herramientas, procesos y sistemas, e inventos sociales: formas de organización y servicios, como las escuelas, las ventas en cuotas, el correo, etc.
  7. 7. Todo lo bueno es siempre posible, pero no todo lo posible es siempre bueno.
  8. 8. Cuando algo parece ser definitivo, ya es hora de pensar en cambiarlo.
  9. 9. Inventemos el futuro.
  10. 10. Más rápido, más seguro, más fácil, más barato, más liviano, más estético, más simple, más provechoso, más rentable, menos contaminante = ¡ MEJOR!

Además, se les explica la importancia de observar los cuatro hábitos básicos para hacer posible la convivencia de todo grupo de trabajo, y/o aprendizaje:

  1. Hábitos de seguridad: Evitar el uso de la electricidad sin la asistencia de los mayores, pedir ayuda para manipular objetos pesados, cortantes o punzantes, pedir ayuda para desarmar objetos de muy difícil acceso, solicitar a los docentes el acceso a herramientas especiales, no arrojar objetos que puedan herir a sus compañeros o a si mismos, y solicitar la asistencia de un docente para la manipulación de líquidos, peligrosos, elementos calientes o que produzcan llamas. Además, se les informa en donde está el baño y el botiquín, para casos de emergencia.
  2. Hábitos de higiene: Arrojar los residuos en los cestos específicos, no ensuciarse innecesariamente con el uso de herramientas, o durante el desarmado de aparatos, y no ensuciar los muebles del aula ni el entorno en el que se trabaja.
  3. Hábitos de orden: Guardar las herramientas en el mismo lugar del que se las retiró, utilizar papeles y maderas debajo de los objetos que van a desarmar o golpear, respetar los tiempos establecidos para el desarrollo de las clases, respetar las consignas y sugerencias de los responsables de las clases, y mantener un cuaderno con los registros de sus propios proyectos inventivos.
  4. Hábitos de cortesía: No burlarse de los compañeros, pedir permiso para el uso de herramientas u objetos que otros estén usando, respetar las preferencias y ritmos de los demás, hacer preguntas en forma respetuosa, levantar la mano para intervenir en una discusión, o para hacer propuestas, preguntas o sugerencias.

Al finalizar la enumeración de las consignas básicas, se relata a los alumnos la historia de un inventor histórico, y la reseña de un inventor contemporáneo, y se muestran objetos y fotografías relacionados con los inventores mencionados, en ocasiones se cuenta con la presencia de los mismos.

Desarmar, Armar, Inventar

Tiempo 2: (120 minutos).

Durante dos horas se estimula a los alumnos para que desarmen aparatos tan disímiles como televisores, ventiladores, fotocopiadoras, impresoras, computadoras, calculadoras, radios, etc. Sólo se les explica cómo funcionan, o para qué sirven sus mecanismos, cuando preguntan, y se los invita a que los mejoren, o a que inventen otras cosas a partir de ellos. Es decir que inventan y aprenden a partir del descubrimiento. Todo lo que imaginan y desarrollan lo vuelcan en un cuaderno especial.

Presentacion y Cierre

Tiempo 3: (20 minutos).

Durante veinte minutos, los alumnos sentados en una ronda, presentan, a su turno, lo que han inventado en clase, o lo que han inventado durante la semana en sus propias casas.

Generalmente presentan maquetas o modelos físicos preliminares, que representan básicamente la forma y la función de sus proyectos inventivos.

Se desarrolla una breve sesión de preguntas entre ellos mismos, sobre lo que cada uno ha presentado, y se les plantean nuevos problemas e interrogantes a resolver durante la semana, que tengan un interés y/o necesidad concreta en la actualidad de nuestro país y del mundo. Las noticias de los diarios o de los noticieros de televisión o radio son una fuente permanente de inspiración.

En este momento de la clase se permite e invita a los padres de los alumnos a que participen del cierre, ya sea observando cómo actúa y reacciona su propio hijo o incluso haciendo comentarios, preguntas y sugerencias. Esta práctica se ha mostrado muy positiva ya que logra un mayor involucramiento y compromiso del grupo familiar y prepara a los padres para dar una mejor contención y estímulo a la curiosidad e inquietudes de sus hijos. En ocasiones se ha dado el caso de que son los propios padres quienes también se entusiasman con la práctica de la actividad inventiva y llegan a la siguiente clase con sus propias ideas y proyectos, buscando ayuda y guía específica.

Luego se ordenan las herramientas y el aula en general, para finalmente despedirlos hasta la próxima clase.

Consideraciones Generales

Si bien la metodología, las consignas y el ambiente es el mismo para todos lo alumnos, es de destacar que el grupo de alumnos más avanzados, con mayor antigüedad en la EAI, y con mayor talento, reciben información y estímulos complementarios en las siguientes áreas:

  1. a. Uso de computadoras para el diseño de sus proyectos.
  2. b. Entrevistas personalizadas con inventores profesionales.
  3. c. Visitas a la Oficina de Patentes.
  4. d. Acceso vía la Internet a websites relacionados con las asociaciones de inventores más importantes del mundo, catálogos de inventos, historia de la invención, exposiciones internacionales de inventos, bases de datos sobre los antecedentes de patentes de invención, Planes de Negocio, e información general sobre los Derechos de Propiedad Intelectual, Patentes de Invención, y Gestión de la Innovación.
  5. e. Acceso a libros específicos sobre la práctica de la actividad inventiva a nivel profesional.

En términos generales, los niños son continuamente estimulados a preguntar: qué, quién, dónde, cuándo, cómo, y el por qué, de todo lo que los rodea. También son animados a jugar con problemas reales, con ideas nuevas, y con nuevas visiones de la realidad. De esta forma el hábito de la práctica inventiva se desarrolla dentro de un ambiente de juego, entusiasmo y diversión.

Desarmar y volver a armar aparatos, juguetes, herramientas, muebles, y los más variados objetos, se revela como una actividad de gran utilidad, y próxima a la naturaleza inquisitiva de los niños, a la hora de comenzar a explorar el mundo tecnológico, y tratar de encontrar nuevas y mejores variantes. Esto favorece además una base de orden práctico que permitirá a los jóvenes inventores familiarizarse con lenguajes empíricos que le harán más fácil y atractiva su aproximación a la tecnología y a la ciencia.

Es frecuente que los niños vengan a nuestras clases con sus propios proyectos, ideas, hipótesis, o nuevas preguntas inquietantes, generalmente bien definidas y claras. Se muestran decididos y con gran interés en llevar a cabo proyectos bien acotados, que intentan resolver un problema cotidiano relacionado con su casa, su escuela, o de interés actual en toda la sociedad.

En estos casos ponemos especial cuidado en no brindarles demasiada información específica, ya que estamos convencidos que de hacerlo podríamos inhibir su proceso creativo, sino además diluir su entusiasmo. Debemos recordar que, como dice el viejo principio educativo, “Hay que estimular y dirigir la iniciativa individual del educando, y no enseñarle nada que él mismo pueda aprender o descubrir por su cuenta”.

Reiteradamente, en el ejercicio permanente del programa educativo de la EAI, nos hemos hecho las siguientes preguntas:

  1. a. ¿Cuáles son los atributos del Pensamiento Inventivo?
  2. b. ¿Cuáles atributos de la capacidad inventiva pueden ser enseñados, o estimulados?
  3. c. ¿Dónde están los indicadores tempranos, si es que los hay, en el comportamiento de los niños, que puedan implicar talento inventivo futuro?

Nuestra experiencia nos ha permitido arribar a las siguientes aproximaciones conceptuales, que tal vez den respuesta a las preguntas planteadas:

Una de las señales de los niños altamente creativos, es su habilidad y tendencia para tomar su propia iniciativa, e independencia en la forma de actuar, elegir y preguntar.

Otra de sus características es su permanente e insaciable curiosidad, su predisposición para desarmar objetos de la más variada naturaleza, y para intentar modificar todo lo que los rodea. Es muy infrecuente detectar en ellos actitudes agresivas, desgano, apatía, o indiferencia a las consignas e interrogantes que se les plantean.

También hemos observado que en la mayoría de los casos de niños particularmente dotados y entusiastas en el ejercicio de su talento inventivo, el comportamiento creativo e independiente se sostiene y enriquece en el tiempo, siempre que reciban un soporte afectivo basado en la confianza, el respeto y la libertad, tanto en sus hogares como en sus propias escuelas. En este sentido resulta de suma importancia la presencia de “guías”, “motivadores”, o “agentes facilitadores”, que puedan ejercer el rol de “promotores” de todas su habilidades e inquietudes; y esos promotores pueden ser los padres, los maestros, o las personas por las que el niño sienta afecto y en las cuales pueda confiar.

Estudio de un Caso

Durante todos estos años hemos observado en repetidas ocasiones, la reiteración de un patrón en el comportamiento y los resultados de niños y jóvenes inventores, en función del grado de información previa con que contaban, y el grado de guías y experiencias personales a que tenían acceso.

El caso que vamos a describir tiene en cuenta como sujetos de estudio a tres grupos diferenciales de alumnos que se dio en forma no predeterminada. El grupo “1” estaba típicamente representado por alumnos que tenían mucha y variada información previa sobre conceptos técnicos y/o científicos, que habían adquirido en la escuela o gracias al estímulo y dedicación de sus padres. El grupo “2”, estaba típicamente representado por alumnos que necesitaban y requerían una guía y un tutor permanente para llevar adelante una determinada consigna. Y el grupo “3”, estaba típicamente representado por alumnos con una gran motivación personal y una marcada autoestima e independencia de pensamiento, que emprendían su búsqueda de soluciones a un problema planteado, sin necesidad de guías o tutores especiales.

Luego de permitir que estos tres grupos o perfiles de alumnos avanzaran en sus propios intentos para resolver problemas, se los reunió a todos y en diferentes circunstancias y por varias semanas se los instruyó y guió específicamente según los criterios y modalidades propios de nuestro programa pedagógico. Una vez evaluados los resultados llegamos a conclusiones reveladoras.

La actuación a largo plazo de estos tres grupos varió considerablemente. El primer grupo no sólo tuvo el peor rendimiento, sino que su forma de actuar y de pensar retrasaba el desempeño de los otros dos grupos. Los miembros de este grupo no estaban acostumbrados a pensar por sí mismos, a experimentar y a tomar riesgos, simplemente se esforzaban por recordar qué es lo que sabían. La mayoría de sus esfuerzos estaban dedicados a intentar aplicar lo que les habían enseñado y no se sentían cómodos ante las situaciones imprevistas y complejas.

Aunque el segundo grupo tuvo un mejor desempeño que el primer grupo, fue el tercer grupo el que obtuvo los mejores resultados, no sólo al comienzo sino a lo largo de todas las experiencias realizadas posteriormente. Estos últimos alumnos claramente aprendieron con más efectividad, basados principalmente en su propia experiencia. Cuando comenzaron a intentar resolver problemas sin la ayuda de nadie, y con sólo unas mínimas consignas, por supuesto que cometieron errores; pero también aprendieron rápidamente cómo confiar en su propio juicio. Esta experiencia les proporcionó una vívida apreciación del proceso activo de resolución de problemas y una mejor base para su posterior evolución de auto aprendizaje.

Todo esto nos demostró que el aprendizaje es mucho más efectivo cuando los alumnos pueden ver su relevancia directa con sus propias necesidades. Comparados con las aulas de las escuelas tradicionales, o con un laboratorio convencional, el hecho de enfrentarse directamente con problemas técnicos reales, crudos y exigentes, proporciona una motivación que es difícil de duplicar o superar por otros medios y en otras circunstancias.

Aunque algunos de estos alumnos necesitaban en ocasiones más ayuda que otros, esta modalidad les permitió lograr ser independientes y autónomos, de la forma más rápida posible. Por lo general se los animaba a pedir ayuda cuando la necesitasen y a trabajar en equipos, pero en todos los casos aprendieron mejor intentando resolver por su cuenta los problemas que se les planteaban y aprendiendo de sus propios errores.

Conclusiones

1. Aunque desde hace mucho tiempo se sabe y se reconoce, que está en la naturaleza humana el aprender creativamente, en las escuelas tradicionales se insiste con la enseñanza a través de la autoridad, las jerarquías, la memorización, los programas, los contenidos, y las divisiones por género y/o edad.

Ahora sabemos que esa no es la mejor manera de aprender, y que se aprende mucho más, y de manera más perdurable, a través del desarrollo de la propia creatividad, haciendo preguntas, experimentando, explorando y probando nuevas ideas.

2. La creatividad y el Pensamiento Inventivo, necesitan de un ambiente y de una guía apropiada, para estimular la sensibilidad a los problemas, y la independencia personal, que todo niño normal lleva dentro.

3. En nuestras clases hemos encontrado una relación muy significativa entre el grado de manipulación de los objetos, y la cantidad y calidad de propuestas inventivas generadas por los alumnos. Para favorecer el desarrollo del Pensamiento Inventivo, es de suma importancia que los niños jueguen con los objetos, las palabras, y los nuevos conceptos, lo más libre y ampliamente posible; por supuesto que dentro de los límites de su seguridad personal, y la de sus compañeros.

4. Deberíamos reconocer globalmente, y en todos los niveles educativos, que la mayor recompensa del aprendizaje es poder desarrollar el Pensamiento Inventivo de nuestros alumnos, un potencial que les permitirá hacer algo nuevo y útil a partir no solamente de lo que hayan podido aprender, sino de lo que puedan imaginar, inventar y descubrir por su propia cuenta.

5. Los mayores estímulos para el desarrollo del Pensamiento Inventivo son:

a. Un trato respetuoso hacia las preguntas de los niños. b).- Un trato respetuoso hacia las ideas imaginativas e inusuales. c).- Mostrar en los hechos, que las ideas de los niños son valoradas por sus padres, maestros, y guías, en base al afecto y a un entusiasmo y compromiso genuinamente compartidos. d).- Dar oportunidades para que los niños puedan experimentar libremente, sin ser calificados, ni censurados. e).- Promover sus propias iniciativas y deseos de aprender por el descubrimiento.

6. La creatividad genera creatividad. Cada logro que los niños reconozcan como propio, y en base a su imaginación y talento inventivo, sentará las bases para logros mucho mayores y continuos.

7. Es imprescindible dar tiempo a los niños para que piensen en una forma creativa e independiente, y hacer del acto de pensar una actividad legítima. Thomas Alva Edison fue expulsado de la escuela primaria, por lo que habitualmente llamamos: “soñar despierto”, o “estar en la Luna”. Otros inventores, escritores, y científicos de renombre, han pasado por experiencias similares.

8. Creemos que la mayor interferencia entre el proceso de aprendizaje y el desarrollo del Pensamiento Inventivo en los niños, proviene del ambiente negativo que la escuela tradicional genera, al apartarlos de su natural potencial creativo.

Algunas veces la escuela tradicional destruye o inhibe en los niños, el deseo de experimentar, preguntar y aprender por el descubrimiento.

9. Hemos verificado que formar grupos heterogéneos, de diferentes edades, estados evolutivos y géneros, favorece y enriquece un ámbito propicio para desarrollar el Pensamiento Inventivo.

10. No hemos encontrado ninguna relación causal y necesaria entre el pretendido tándem educación-aprendizaje y el desarrollo de la capacidad para inventar, pero sí hemos verificado aprendizaje creativo-productivo (a través del propio descubrimiento), sin necesidad de un proceso educativo formal.

11. Hemos comprobado en la experiencia cotidiana de nuestra propuesta pedagógica, que el grado de evolución del lenguaje y del pensamiento lógico formal, no están necesariamente vinculados con la capacidad para generar ideas y relaciones formales o funcionales, de implicancias técnicas. Hemos visto que niños de 5 a 6 años, que todavía no sabían hablar, ni leer, ni escribir correctamente eran sensibles a los problemas técnicos que se les planteaban y que además eran capaces de expresar y dibujar de manera rudimentaria formas y funciones técnicas.

Esto demostraría la existencia de un “protopensamiento técnico”, tal vez la forma germinal del “Pensamiento Inventivo”, independiente y anterior al desarrollo del lenguaje y del pensamiento lógico formal.

12. Se deberían enseñar menos materias, y brindar más oportunidades para que los niños desarrollen su Pensamiento Inventivo, y su capacidad de juicio crítico.

En tal sentido, confiamos en que las escuelas del futuro serán diseñadas no solamente para socializar, y aprender lo ya establecido, sino para lograr un amplio desarrollo del Pensamiento Inventivo.

Nadie tiene certeza de todo el potencial que el ser humano puede desarrollar, pero tampoco existen evidencias de que nuestra evolución haya terminado. Gracias a la posibilidad de un continuo desarrollo del Pensamiento Inventivo, podremos esperar un futuro positivo y enriquecedor para la humanidad, pero “el futuro nunca es un regalo, sino que debe ser conquistado, construido e inventado.....”.

Consideraciones Finales

Muchos han creído y sostenido que la educación y el conocimiento, es lo único que nos habilita para el progreso, la investigación y el desarrollo de nuevas soluciones. Este falso mito puede ser denominado también como “el falso mito de la perica”, según el cual sólo podemos hacer algo en función de lo que ya sabemos y tenemos.

Este prejuicio está muy arraigado en todas las sociedades, y se basa en la necesidad de poder confiar y predecir tanto en las personas como en los hechos. Hacia mediados del siglo XIX surgió en Alemania el modelo educativo que hoy conocemos, como un subproducto de la Revolución Industrial; a partir de entonces la educación estuvo diseñada en base a programas específicos, grupos etarios (de la misma edad), aulas, bancos y demás complementos, diseñados en forma estándar, y horarios y cronogramas muy bien preestablecidos. En otras palabras, la educación comenzó a parecerse a una línea de producción, y los alumnos a meros productos sociales e industriales.

Por supuesto que las razones eran nobles y bien intencionadas, formar poblaciones homogéneas de buenos ciudadanos y buenos trabajadores, pero la educación, como la política nunca es neutral o inocente, porque sus supuestos “instrumentos del bien común” suelen desviarse hacia especulaciones ideológicas, religiosas y/o discriminatorias.

El prejuicio siempre presente en este planteo es que todo aquel que no responda a un patrón educativo preestablecido, convencional y acreditado, o no es creíble ni confiable, y resulta peligroso.

En tal sentido Leonardo Da Vinci tiene algo que decir: (Caricaturas).

Sé muy bien que, no siendo yo un literato, a ciertos hombres presumidos les parecerá razonable criticarme, diciendo que soy una persona iletrada. Esa gente, sí es ignorante. Anda siempre inflada, ostentosa, vestida con elegancia, y adornada, no de sus propios trabajos, sino con el de los otros, y a mi no me reconocen la bondad de mi propio esfuerzo. Pero si me desprecian a mi que soy inventor, mayor razón se tendrá para criticarlos a ellos, que no son inventores, sino solamente los divulgadores de las obras ajenas”.

Cabe recordar que Leonardo no había recibido una educación formal en una universidad, y tampoco hablaba latín, algo impensado para un intelectual de prestigio de su época, algo así como que un científico o inventor actual de clase mundial no hable inglés.

Sin embargo Leonardo como gran autodidacto y eterno aprendiz de la naturaleza, realizó más aportes que la mayoría de sus contemporáneos formalmente educados.

Pero entonces cuál es aquí el tema de discusión básico, pues bien, aunque debería ser obvio, para muchos todavía no resulta claro el hecho de que no existe relación causal alguna entre la educación formal, el aprendizaje, el desarrollo de las capacidades intelectuales, y el talento inventivo.

Todo parece indicar que “la motivación personal más que el conocimiento formal siempre ha motorizado a la actividad inventiva”.

¿Pero existe realmente un conflicto entre conocimiento formal versus la comprensión, y la teoría versus la práctica?

Aristóteles (filósofo y científico griego, 384-322 a.C.), nos dice: “Lo que tenemos que aprender lo aprendemos haciendo...”, “La enseñanza no es una función vital, porque no tiene fin en sí misma; la función vital es aprender” y Leonardo es coincidente cuando afirma: “La práctica hace al maestro”.

Por otro lado, y en una época más reciente, el gran filósofo alemán Immanuel Kant,(1724-1804), alguna vez escribió: “El hombre no es más que lo que la educación hace de él”.

Y aquí las cosas se ponen más complejas, porque es el mismísimo Kant quien afirma lo que afirma, pero con el debido respeto hacia “herr profesor” Kant, uno puede concluir, analizando la evidencia histórica y, sin desmedro de las claras virtudes de la educación, que: “Somos realmente lo que hacemos por nuestra cuenta, con educación o sin ella, y no lo que la educación pretende hacer con nosotros”.

De otro modo deberíamos resignarnos a ser programados, adoctrinados y manipulados por los sistemas educativos de las más variadas tendencias, es decir, algo muy distante de una educación que nos permita desarrollarnos con libertad.

Afortunadamente “herr profesor” Kant vivió lo suficiente como para seguir reflexionando sobre este tema, y hacia las postrimerías de su vida nos dejó una de sus famosas “máximas kantianas”: “La experiencia sin teoría es ciega, pero la teoría sin experiencia es sólo un juego intelectual impotente”. Esto vendría a tender un puente de reconciliación entre la especulación intelectual y la acción constructiva y creadora, algo que no siempre se logra en los ámbitos escolares y académicos tradicionales.

De hecho, es fácil darse cuenta que hasta el día de hoy la educación formal todavía no ha garantizado un vínculo eficaz entre el pensar, el decir y el hacer.

Por lo general se ha tendido hacia el saber decir sobre las demás virtudes, y hubo épocas históricas en donde el “simple hacer” era algo casi despreciable propio de esclavos y artesanos.

Además todo indica que los mayores logros de la humanidad han surgido más del vínculo práctico “mente-manos”, que del vínculo locuaz “mente-lengua”. Algo así como un contraste entre: la “elocuencia manual” y la “mudez digital”.

En otro contexto, el propio San Benito (místico romano, 480-547), en su obra “La Santa Regla”, en donde desarrolla sugerencias y comentarios para organizar y administrar su orden monacal, señala con especial énfasis la necesidad del “trabajo manual”, como una vía de progreso intelectual y espiritual.

Siempre se ha tendido a creer que la educación es una práctica social destinada a darnos cosas, a imponernos cosas y a hacer de los seres humanos sujetos más predecibles y estables, cuando en realidad la palabra “educación”, de origen latino “educere”, significa sacar de adentro de uno, es decir permitir la evolución y desarrollo natural de todas nuestras potencialidades.

Por otro lado, no hemos encontrado ninguna evidencia relevante sobre los supuestos beneficios de sistematizar y ordenar contenidos programáticos, estimular la memorización, los juegos de ingenio, los acertijos, los juegos con módulos para armar, los crucigramas, las “técnicas creativas”, los videos educativos, y demás malabares seudo pedagógicos, como vehículos apropiados para favorecer la creatividad y el Pensamiento Inventivo.

Sin embargo sí hemos comprobado que la estimulación temprana y permanente de un pensamiento reflexivo, experimental y crítico, son esenciales para despertar y desarrollar las potencialidades del Pensamiento Inventivo.

Para un observación desprevenido y prejuicioso, que desconozca las bases conceptuales de lo que plantea nuestro modelo pedagógico, y que visite por primera vez alguna de nuestras clases, seguramente piense, como primera reacción, que la clase se desarrolla en medio de cierto caos, sin contenido específico y sin método práctico, cuando en realidad, una de las claves conceptuales de nuestra propuesta es que: “un desorden con propósito, también implica un desorden metódico”.

Tampoco resultaría extraño que algunos de los supuestos “expertos en educación”, o los funcionarios, representantes y docentes de los sistemas educativos tradicionales, se muestren escépticos, desconfiados, reacios y refractarios de todo lo aquí expuesto, por la sencilla razón que ese tipo de personas suelen ponerse nerviosas y sentirse incómodas ante lo nuevo y ante todo aquello que parezca amenazar su rígido pensamiento y su inconfeso conformismo por lo ya establecido. Su zona de comodidad y molicie mental suelen ser más fuertes que su aletargada percepción de las nuevas posibilidades de cambio.

En esos sectores es habitual encontrar rechazos y fuertes objeciones a todas las propuestas pedagógicas que de tanto en tanto hablan de creatividad, pensamiento crítico y flexibilidad en los programas educativos, argumentando que: “debilitar los contenidos programáticos en pos de focalizarse en la creatividad y el espíritu crítico ponen en peligro los objetivos básicos de la educación tradicional, al provocar un serio déficit en la transmisión de conocimientos sólidos y herramientas conceptuales socialmente útiles y valoradas, y en definitiva nadie puede crear de la nada”.

Estas objeciones parecerían, a simple vista, ser razonables y fundadas, pero para alguien con cierta experiencia en el ejercicio de la docencia, en la práctica de la creatividad y el espíritu crítico, no son más que pretextos, argumentos insostenibles, reaccionarios, prejuiciosos y propios de quienes opinan sobre lo que realmente no saben o no comprenden cabalmente.

Del mismo modo, y dados los cambios vertiginosos del mundo actual, el estado de los sistemas educativos, los magros resultados y rendimientos de los alumnos y el malestar e inconformidad de muchos docentes, esos supuestos argumentos pueden, al menos, ponerse en serias dudas.

Por supuesto que no siempre debe atribuírseles necesariamente mala voluntad o espíritu conspirativo, en la mayoría de los casos se trata de algo tan humano como el miedo a lo nuevo y lo desconocido, que los obliga a rechazar lo que no terminan de comprender, como un simple mecanismo reflejo y defensivo.

De todos modos, quienes sí tengan la convicción, el interés y el entusiasmo suficiente como para intentar algo nuevo en educación, deberían hacer uso de su flexibilidad mental, de su pensamiento crítico y de su creatividad, para dar testimonio personal de lo que intentan hacer o demostrar, no necesariamente en base a lo que ya saben sino en base de lo que son capaces de experimentar y descubrir por si mismos. Pero para eso suceda, hace falta, por supuesto, cierta independencia de criterio, convicción y valentía, cosas lamentablemente más infrecuentes de lo que uno podría imaginarse.

En definitiva, todos estos argumentos podrían poner seriamente en tela de juicio la real validez y viabilidad de los sistemas pedagógicos tradicionales.

Además, la pedagogía no debería ser considerada ni incluida dentro de las ciencias sociales, sino como un “arte social”, ya que los resultados de los métodos y técnicas que puede usar, dependen más de quienes los aplican, y de quienes interactúan, que de la relevancia o idoneidad de esos procedimientos por sí mismos, y que distan mucho de ser objetivos. Queda claro entonces el por qué con los mismos métodos, diferentes docentes obtienen diferentes resultados; esto demostraría claramente que el vínculo educador – educando, responde más a cuestiones emocionales y de entorno, que a cuestiones procedimentales.

En el ámbito de la pedagogía, con el suficiente entusiasmo, determinación y persistencia, cualquier método se revela productivo, de ahí que resulte tan útil y prometedor seguir probando nuevos y variados caminos para lograr cambios significativos, pero de ahí también el riesgo real de orientar e influir en las nuevas generaciones, con prejuicios, temores y falsos conceptos.

La gran plasticidad y adaptabilidad de las mentes jóvenes pueden asimilar y adaptarse a todos los métodos y a todas las técnicas, pero eso no implica que esos métodos y esas técnicas sean necesariamente correctas, ni las más productivas.

Llegados hasta aquí podríamos concluir lo siguiente:

No parece haber evidencia relevante o significativa, de un vínculo real y eficiente en el pretendido tándem “educación-aprendizaje”, ya que puede haber alto aprendizaje sin educación, y que en definitiva la verdadera educación no es “poner en uno”, sino “sacar lo mejor de uno”. En la historia de la humanidad, la invención de herramientas fue anterior al desarrollo del lenguaje, o en otras palabras: la manipulación de objetos es anterior al desarrollo de conceptos, de ahí que resulta fácil comprender ahora, por qué nuestras observaciones han confirmado que lo concreto y la práctica anticipan al método, y que “el hacer” es precursor del pensamiento abstracto.

La capacidad para imaginar formas y funciones es anterior y precursora de la capacidad para desarrollar el lenguaje. Una mente formalmente educada es como un pájaro enjaulado, sabe volar pero es incapaz de ir más allá de los límites de su propia jaula. Sólo se logra un aprendizaje perdurable y significativo, cuando se genera con una respuesta creativa, emocional e íntima a una necesidad genuina. La educación sólo es efectiva cuando está a cargo de buenos aprendices.

La base conceptual del “Aprendizaje para la Creatividad Tecnológica”, y que hace posible el desarrollo del “Pensamiento Inventivo”, debería seguir la consigna: Libres para crear y crear para ser libres.

El “Pensamiento Inventivo”, se revela como una asociación de imágenes y de categorías formales, funcionales y estéticas en busca de soluciones prácticas. La evidencia histórica ha demostrado que el pensamiento es anterior al lenguaje, y que el “Pensamiento Inventivo” es anterior a las técnicas, a los métodos, al pensamiento lógico formal y a la ciencia. Muchas veces se ha atribuido al “instinto” o a la “intuición”, lo que hoy podemos describir como “Pensamiento Inventivo”. Esa “intuición”, y ese “instinto”, no son más que las herramientas conceptuales y “el saber de los que no necesitan recordar”, saber ni pensar para actuar, en busca de soluciones técnicas. El “Pensamiento Inventivo”, es en sí mismo el corazón del “mecanismo de supervivencia” que le ha permitido a la humanidad evolucionar y desarrollarse hasta nuestros días. El “Pensamiento Inventivo”, es sobre todo la capacidad de producir formas, funciones e imágenes, sin necesidad de palabras; y tal vez a eso se referían los antiguos chinos cuando decían que: “Una imagen vale más que mil palabras”.

El mismo Gandhi, también reflexionó al respecto:

La capacidad de leer y escribir deber ser uno de los instrumentos del desarrollo intelectual, pero existieron en el pasado gigantes intelectuales que fueron analfabetos”. “El alfabetismo no es el fin de la educación, ni siquiera es el principio”. La educación literaria debería seguir la educación de la mano, que es el único don que diferencia a ojos vista al hombre de los animales. Es una superstición creer en el desarrollo completo del hombre sea pensable sin saber leer y escribir. Ese saber sin duda enaltece la vida, pero no es de ninguna manera indispensable para el crecimiento moral, físico o material del hombre”.
Haber olvidado cómo cavar en la tierra y colocar la semilla es haberse olvidado de uno mismo”.
La música de la vida corre el riesgo de perderse en la música de la voz”.
Toda la erudición, todo el estudio de Shakesperare y Wordsworth sería vano si, al mismo tiempo, no se edificara el carácter para lograr dominio sobre el pensamiento y la acción”.
Aprender nos permite superar muchos estados a lo largo de la vida, pero ese saber nos abandona por completo en las horas de peligro y tentación”.
Para orar es mejor tener un corazón sin palabras que palabras sin corazón”.

También existe otro viejo refrán chino que dice:

Cuando oyes algo, lo olvidas. Cuando ves algo, lo recuerdas. Pero hasta que no haces algo, no llegas a comprenderlo.

Ya en 1803, Schelling había advertido que:

Todas las reglas que se prescriben para el estudio yo las reduciría a una sola: aprende sólo para crear. Sólo con este divino poder de la producción se es un hombre verdadero; si no, se es simplemente una máquina bastante bien organizada”. (Friedrich W. Schelling, filósofo alemán, 1775-1854)

Por otro lado Goethe en el “Wilhem Meister”, dice:

La reflexión dilata, pero paraliza; la acción vivifica, pero limita”.

Asimismo, son destacables las reflexiones de Albert Einstein (físico alemán, 1879-1955):

La imaginación es más importante que el conocimiento”
El arte más importante del maestro debería ser la capacidad para provocar la alegría en la acción creadora y en el conocimiento”
Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela”.
La única cosa realmente valiosa es la intuición”.

Por otro lado, Galileo nos recuerda:

No puedes enseñar nada a un persona, sólo puedes ayudarla a que encuentre dentro de sí misma”.

Y Mark Twain señala con gran ironía y profundidad:

Nunca permití que la enseñanza interfiriera con mi educación”.

Complementariamente, Erasmo de Rótterdam (erudito holandés, 1466-1536), reflexiona:

El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar”.

Para finalizar recordemos lo que alguna vez dijo el gran maestro Antonio Gaudí (arquitecto español, 1852-1926):

La originalidad es volver al origen”, a lo que podríamos agregar que “ese origen probablemente esté en nuestras manos”.

Mini-Blog

INVENTORES – Ginebra 2012

El joven inventor brasileño, Nadilton De Souza Monteiro, ganó una Medalla de Plata en la “40o Exposición internacional de inventos” (Geneva Inventions – 2012), por el desarrollo de un nuevo sistema de rodamientos hidráulico.

02.05.12

MEDALLAS OMPI 2011

Como todos los años, desde 1990, el 29 de septiembre, en ocasión de celebrarse el “Día del Inventor” (por iniciativa de la Escuela Argentina de Inventores, y del Foro Argentino de Inventores), se entregaron las Medallas de la OMPI, a los mejores inventores del año.

11.10.11

Día del Inventor

Este año el programa de actividades será como sigue:

Septiembre 17 14:00 hs. se llevará a cabo la XII Olimpíada Argentina de Inventiva en la cual chicos de 6 a
18 años inventarán soluciones para 3 problemas planteados en tiempo real.

Septiembre 21 9:00 hs. muestra de los inventos de los alumnos de la Escuela Del Sol culminando el
Proyecto Inventar 2011.

Octubre 1º 18:00 hs. celebrando la inventiva argentina se llevará a cabo la Exposición Anual de
Inventos de la Escuela Argentina De Inventores y la entrega de premios a cargo de: el
Jurado de la 12º Olimpíada Argentina de Inventiva, la Fundación Biro, al mejor inventor
joven del año, la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) y el Premios
Carlos Iraldi a los jóvenes talentos inventivos del año.

 

22.09.11